EN EXCLUSIVA

6.21.2017

PEROLA



La mayor ilusión de Perola era trabajar en un circo. El día que el circo llegó a su ciudad fue a hablar con el director.

-Muéstranos lo que sabes hacer- le dijo el director.

Ante todos los artistas del circo, Perola pronunció unas palabras mágicas y quiso sacar de su chistera un conejo, pero del sombrero salió una berenjena. Todos se rieron.

Luego quiso lanzar una vieja y pesada llave que se mantuviese en el aire sin caer.

La llave le cayó en su pie y soltó un aullido de dolor, el público volvió a reírse.

Después probó suerte lanzando un tomate que cayó sobre la calva del domador y los artistas se rieron aún más.

- Ha sido muy divertido – le dijo el director-. Pero no te puedo contratar. ¡Eres la peor maga del mundo!

- ¿Maga?-preguntó Perola- ¡Si soy una payasa!

El director se quedó pensativo y como sonriendo dijo:

- ¡Contratada! Eres una gran payasa.
 

Las payasadas de Perola

 

Un día, en el circo, Perola estaba muy impaciente por la función.

-¡Se abren telones! – dice el director.

Sale Perola

- Voy a volar.

-Y saltó, pero cayó de morros contra el suelo.

TOMÉ

- Ahora sacaré un grano de arena de mi chistera.

Sacó un elefante que salió corriendo, dejó sus huellas y Perola se tropezó con todas.

GUILLE

☺ El día que Perola hizo malabares con huevos, se le cayeron en la cabeza del público.

-Perola, eres la mejor payasa del mundo.

Todos iban a verla hacer montones de payasadas.

HUGO

Otro día Perola salió a hacer su número después del domador y tropezó con el agujero que hizo un tigre.

Todo el mundo se echó a reír.

- ¡Jajaja! Perola también se rio. Fue un gran número.

LIA

☺ En otra ocasión la payasa Perola le tiró al público unos tomates ¡y debería ser al revés!

Todos se rieron.

- ¡Jajaja jejeje!

Y Perola sonrió, y también hizo que su gorro se llenara de pollitos.

LAURA

☺ La gran payasada de Perola fue cuando lanzó un huevo al aire y se le cayó en la cabeza.

Perola empezó a reírse a carcajadas. Así fue como trabajó en el circo para siempre.

ANGELA

☺ Perola quería hacer nuevas payasadas y ensayó mucho, tanto que al día siguiente estaba muy cansada. Cuando fue al circo e intentó hacer sus nuevos números, no pudo. Se fue a su casa muy triste. Descansó, tomó sus chuches favoritas y ya pudo hacer lo que quería.

NOE

 

La payasada que rebotaba de risa.

Un día Perola estaba ensayando su payasada con camas elásticas y entonces le dieron un susto que casi rebotaba en las camas.

El día de la actuación volvieron a darle un susto y empezó a rebotar.

Al salir todo el público le dijo:

-¡Un gran espectáculo!

TRISTÁN